domingo, 27 de enero de 2013

La noche siempre es más oscura antes del amanecer.

Un día de estos que intentaba olvidarte y no salías de mi mente, mi abuelo me sorprendió llorando lágrimas volátiles en tu foto. Se quedó en la puerta mirando como, una a una, manchaban tu rosto sonriente y hacían que la tinta se corriese hacia abajo. Cuando yo me dí cuenta de su presencia, él solo se acercó, me abrazó por la espalda y  me plantó un beso en la cabeza, de estos que sientan tan bien. Entonces, le pregunté cómo es que el amor es tan odioso y a la vez tan gratificante y cómo se puede pasar de la felicidad extrema al llanto más desolador de este mundo. Él me dijo:
-Cariño, el amor es algo esplendoroso. El amor es cómo el oxígeno, todo lo que necesitas es amor. Pero bien está, igual que la paz no puede existir sin guerra y que un perro no suele nacer manso por naturaleza, tú debes resistir los ataques y amaestrar a tu corazón para que no duelan estos. ¿Se consigue alguna vez? No. Pero sí te darás cuenta que un dolor ya vivido es menos dolor y que la costumbre hace la debilidad, y no la fuerza. Lo más maravilloso que te puede suceder es que ames y seas correspondido. Aún así, todo tiene su final, y debes aprender a resistirlos, igual que los que te queremos debemos aprender que un día deberás dejar el nido y te marcharás, y tú sabes que yo no viviré eternamente, ni tus padres, ni tú misma. Te diré por experiencia que el final es más doloroso cuando todo ha sido un camino de rosas. ¿Acaso no duele más la muerte de tu ser más querido, que el hecho de que te deje? Ahora pensarás que no, pero, ¿no es mejor saber que esa persona está bien y será feliz, aunque no sea contigo, que saber a ciencia cierta que jamás la volverás a ver? Además, sabes que él es uno de tantos, y, aunque suene a tópico, todos tenemos una persona que nos sabe valorar tal y como somos, sea del sexo que sea. Es cuestión de encontrarla y saber cuidarla. Si de verdad te quiere, también te cuidara, a pesar de las diferencias que podéis tener, porque no hay reconciliación más dulce que esa. Si consideras que él te hizo daño y tú no fallaste, no merece lágrima alguna, sino sonrisas, porque sabes que así difícilmente conseguirá ser feliz haciendo feliz a otra persona. Y aunque lo veas feliz, no es oro todo lo que reluce. Pero, si sabes que lo es de verdad, alégrate igual, porque igual que él es feliz, tu también lo serás y no te faltarán motivos. Con todo esto, mi vida, quiero que sepas que este mal trago lo pasamos todos e incluso es bueno pasarlo para así valorar nuestra fortuna futura. 

miércoles, 2 de enero de 2013

El sueño.

Cuando escuchamos la palabra sueño, ¿qué significa? Como todo, depende del momento. Puede ser aquello que ansiamos con todas nuestras fuerzas, la morriña que te da antes de meterte en la cama (o en cualquier momento del día) o puede ser una representación de una fantasía o historia que vislumbras cuando duermes. 


Yo, como persona rara y metódica (a mi manera) que soy, pienso que el verdadero sueño, el que de verdad deseas, consiste en todo lo que imaginas y realizas en tu mente antes de dormir. ¿Quién no hace un repaso del día e imagina una vida perfecta antes de hacer el viaje al séptimo sueño? Todos meditamos sobre los acontecimientos, problemas y demás situaciones en las que nos hemos expuesto ese día y/o en los días cercanos y hemos imaginado una resolución de ellos que salga a nuestro favor, colocándonos como buenos y sabios. En fin, quién no desea salirse siempre con la suya. Sin embargo, ¿cuándo de verdad sabemos que nos merecemos ese fin a nuestras situaciones diarias? El ser humano, por naturaleza, es cabezón e idiota cuando se le mete entre ceja y ceja una idea. Por ejemplo, quién no se ha peleado o discutido con algún amigo o persona cercana, y cree llevar la solución de forma precisa sin atender a razones ni fundamentos contrarios. Lo malo es cuando la otra persona, como casi todos los casos, es tanto o más cabezón que tú y opina exactamente lo opuesto a tu forma de pensar. Para hallar la paz alguno tendrá que ceder, pero ninguno de los dos quiere. Solución: Intenta abrir tu mente. Me explico; si ves que la otra persona tiene algún problema contigo preocúpate por ello, no pases de largo. A lo mejor te beneficia, no solo en la relación para/con esa persona, si no para las relaciones futuras, solucionar y ver tus errores, puesto que somos humanos y erramos con frecuencia.
Además, lo más seguro es que a esa persona le moleste aún más que pases y la cosa vaya a peor.


Con todo esto quiero hacer ver que no todo en la vida siempre saldrá como uno quiere. Hay que verlo todo desde varios puntos de vista.



Observa, medita, piensa, responde. Solo así buscaras la paz.